domingo, 3 de marzo de 2013

Obra y figura: el Torrente Ballester y Bonifacio Borreiros



En la foto, Bonifacio Borreiros, tercero por la izquierda, inaugurando
la primera exposición "Galicia en Foco", promovida por
el Club de Prensa de Ferrol en octubre de 1989
El área de Cultura municipal va a conmemorar el veinte aniversario del centro Torrente Ballester. Alguna vez lo he comentado refiriéndome al antiguo hospital militar ubicado en el barrio de Esteiro, pues parece que las mejores y únicas reconversiones que se hicieron en Ferrol afectaron a los vetustos centros sanitarios ya que hoy hablo del antiguo Hospital de Caridad que acabó convirtiéndose en un gran "contenedor" cultural, mientras que el obsoleto hospital de Marina se recicló en campus universitario. De la salud y el altruismo -ya que no en vano el hoy "apellidado" Torrente Ballester se llamaba Hospital de Caridad-  al mundo de la cultura y del saber. Cuando se habla de este último centro ha de hablarse necesariamente de un médico y político ferrolano fallecido prematuramente, a los 51 años, Bonifacio Borreiros, "Boni" para sus amigos. Y hay que hacerlo en justicia -el actual edil del ramo, el profesor Manuel Reyes García Hurtado, me comentó recientemente que Borreiros había sido el mejor concejal de Cultura, manifestación que le honra ya que siendo aquél socialista y este del PP los colores o banderías no impiden el reconocimiento- porque la transformación o rehabilitación del viejo Hospital de Caridad fue una iniciativa apoyada decididamente por "Boni" siendo Director Xeral de Cultura en el gobierno tripartito de la Xunta, presidido por Fernando González Laxe allá por los años ochenta y tantos y, mira por donde, la obra fue repescada y continuada tiempo andado siendo Borreiros edil de Cultura del Ayuntamiento de Ferrol. En la información emitida desde el Concello así se reconoce. Lástima de este hombre que muriese tan tempranamente. No era un político al uso, mucho menos si vemos lo que "se lleva" hoy, de lo que mejor no hablar, puesto que su pensamiento crítico y coherencia personal le motivaron desencuentros en las filas socialistas cuando en teoría era un valor en alza. Era un político culto y de principios (llegó a ser parlamentario en Galicia y diputado en el Congreso), especie desgraciadamente a extinguir, al que no sólo hay que adjudicarle el mérito del Torrente Ballester, sino también el impulso para erigir la escultura que hoy luce en donde cayeron los obreros Amador y Daniel bajo las balas de la policía franquista en marzo de 1972. A él se deben también iniciativas como la edición de una serie de opúsculos "Ferrol en tiempos de historia", ciclos muy interesantes y programaciones varias. Igualmente, el Club de Prensa le recuerda por el respaldo que dio a sus proyectos, entre ellos el certamen de fotoperiodismo gallego Galicia en Foco, todavía en vigor. Dejamos a un lado el fruto de su trabajo cuando ostentó responsabilidades en la Xunta. A veinte años de la puesta en marcha del centro Torrente Ballester, a seis de la muerte de Bonifacio Borreiros.