sábado, 3 de enero de 2015

De "re" periodística: un dato en la desmemoria

Librería de El Correo Gallego
(Del archivo de R. Nores)
Un dato que yo no tenía presente, tal vez lo había situado en un rincón de la desmemoria, es que el periódico El Correo Gallego que nació ferrolano en 1878 y se fue a Santiago en 1938, se intentó traer posteriormente a la ciudad, pero las protestas de los vecinos en los que se iba a asentar dieron al traste con el propósito. Releyendo estos días al que fuera Cronista Oficial de la Ciudad, Ricardo Nores, en sus artículos de la sección "Ferrol de ayer" que publicaba en Ferrol Diario, caí de la burra, como se suele decir en expresión coloquial. Nores Castro escribía "un mal día nos quedamos sin él (se refiere al diario mencionado), y fue con sus máquinas a parar a otra ciudad gallega, que los adoptó....luego los mismos que no supieron o no pudieron retenerlo entre nosotros, lamentaron durante bastantes años su trasplante". Sigue diciendo que, en este caso un buen día, se gestionó su vuelta para lo que se había dispuesto un local céntrico, pero una intervención vecinal, alegando temores de posibles incendios al almacenar papel prensa, frenaron la iniciativa. "Debemos de hacer constar (prosigue Nores) que algún vecino firmante del escrito de oposición tiene su vivienda a unos cincuenta metros del edificio en litigio". Añade que sobre los ruidos hacían "ligeros reparos anticipándose a sus consecuencias sin darse cuenta de que era un tanto viciosa su reclamación toda vez que el reloj de Dolores posiblemente emitiera ruidos superiores a los de la maquinaria". Era evidente el malestar que el propio Cronista Oficial de la Ciudad destilaba en sus líneas ante la actitud de los ciudadanos que se mostraban contrarios. Y este problema lo enmarcaba en otro incidente similar que sufrió en los años 70 el Ferrol Diario, que se vio obligado a abandonar el local que ocupaba en la plaza del  Río del Tronco por protestas de los vecinos del inmueble que se quejaban de las vibraciones que ya habían provocado algunas grietas, lo que motivó que el FD se tirase diariamente durante un tiempo en Ourense (La Región) mientras no se construyó la nueva sede en la carretera alta del Puerto. Pero de este asunto escribiré en otra ocasión, porque los herederos de uno de los vecinos que abanderó el descontento me proporcionó toda la "literatura" que generó el caso, singular en la historia de la prensa española.