lunes, 12 de agosto de 2013

La muerte del activista Moncho Reboiras, hace 38 años



El tratamiento que al suceso dio el periódico local Ferrol Diario
Hoy se cumplen 38 años de la muerte a tiros por la policía franquista de Xosé Ramón Reboiras Noya. Este militante de la UPG que había apostado por la lucha armada contra la dictadura franquista, "formas de lucha más avanzadas" como lo definía entonces eufemísticamente la organización a la que pertenecía, trataba de articular en la clandestinidad una sección en Ferrol cuando fue descubierto. La Policía tenía información de que ocupaba un piso "franco" en la calle Concepción Arenal y montó un fuerte dispositivo (300 agentes) para detenerlo. Moncho Reboiras, de 25 años, se encontraba en la vivienda con su mujer Elvira Souto y Lois Ríos que lograron esquivar la acción policial. Reboiras, que portaba una pistola, intentó huir corriendo calle abajo hasta llegar a Sol y una vez allí optó por enfilar la calle de la Tierra, se introdujo en un portal, el número 27, en donde cayó muerto a tiros por la espalda. La prensa de la época despachó el asunto con el titular "desarticulada en Galicia la organización ETA-UPG". Tras la muerte de Reboiras se desató una intensa operación policial que llevó a la cárcel a una buena parte de los dirigentes de la formación nacionalista. Fueron descubiertos nuevos pisos francos en distintas ciudades de Galicia con material de propaganda, armas y municiones. La primera acción que había realizado consistió en atracar un banco en Escairón. Por su parte, los detenidos en Lugo proyectaban, entre otras acciones, el asalto al coche de la nómina de la factoría naval de Astano, hoy Navantia, y el atraco a un banco de Ferrol, según dieron cuenta los diarios reproduciendo la información oficial de la policía franquista. Desde entonces, todos los años la UPG recuerda a Moncho Reboiras con una ofrenda floral frente al portal de la vivienda donde fue abatido. En virtud de la Ley de Memoria Histórica se le concedió la condición oficial de víctima de la dictadura, hace cuatro años, siendo delegado del Gobierno en Galicia el socialista Antón Louro.