sábado, 24 de agosto de 2013

A la sombra de una higuera




La mesa bajo la higuera fotografiada por las dos cabeceras,
ayer en Santa Icía
En Santa Icía existe una higuera, que no es una higuera cualquiera. Ha dado cobijo a lo largo de las últimas décadas a innumerables reuniones, tertulias, encuentros de todo tipo, con gente de la cultura, las letras, las artes, la ciencia, la intelectualidad. Se puede afirmar, sin concesiones a la hipérbole o la ampulosidad, que es una higuera con historia. Ha tenido que ser ya apuntalada porque sobre sus ramas pesan también los años. Pero ahí sigue, de testigo imperturbable, atesorando páginas del libro de la vida. ¡Ay si la higuera hablara! Seguro que contribuiría a un mundo mejor, más justo, más solidario, más libre. La higuera no abriga la hipocresía, la vileza, la mentira, la injusticia social. Cuando está en pleno fruto, sus cuidadores y propietarios en lugar de ver higos colgados de sus ramas, ven líneas de un pentagrama con fusas, corcheas, blancas y negras. La higuera, allí, en Santa Icía, patrona de los músicos, está custodiada por un hermoso perro pastor al que le han puesto el nombre de Liszt. Más pistas no se pueden dar. Es la higuera de Luis Mera Naveiras, crítico musical, columnista, musicólogo, secretario del Club de Prensa de Ferrol, hacedor en la sombra en la última década de la prestigiosa publicación FerrolAnalisis. Ayer nos citó en la higuera a la comisión organizadora del homenaje que se le rindió recientemente: el caricaturista, escritor y pintor Siro López; la profesora e historiadora Ana Romero Masiá, el profesor, escritor y columnista, gran estudioso de la obra de Torrente Ballester, José Antonio Ponte Far, el pintor y escultor luso-galaico Manuel Patinha y un servidor. También estaba la profesora e historiadora Eva Ocampo, junto con la encantadora familia de Luis: Encarna, José Luis y Julia. Mera quería agradecernos el entusiasmo puesto en la organización del agasajo público que se le tributó. Y lo hizo compartiendo mesa y mantel y entregándonos como presentes ejemplares de "Sonidos internos" que el internacional pintor pontevedrés Rafael Úbeda le regaló al homenajeado, así como el discurso que nuestro anfitrión leyó en el acto de reconocimiento público. Luis Mera, en la adversidad -tiene la salud alterada- nos sigue dando lecciones de entereza, de generosidad y, en suma, de una gran talla humana.