sábado, 11 de mayo de 2013

Históricas demoras


Las obras del tren Betanzos-Ferrol a su paso
por la villa de Pontedeume
Se conmemora estos días el centenario de la inauguración del ferrocarril Betanzos-Ferrol, efeméride a la que ya hice referencia con amplitud en estas mis "Acotaciones". La reflexión que hoy traigo al respecto es crítica y atañe a los largos períodos de espera que los ferrolanos han sufrido para lograr unas elementales comunicaciones. Ferrol pertenece a ese finisterre galaico, fin de trayecto. No es ciudad de paso. Hay que venir a propósito, lo que no deja de ser una desventaja, aunque bien es verdad que hoy, con las autopistas y autovías, los polos poblacionales quedan siempre descolgados y en todos los casos hay que hacer desvíos puntuales si se quiere acceder a esos núcleos urbanos. Es opinión de expertos, analistas y observadores que las vías de comunicación son fundamentales para el progreso de pueblos y ciudades. En ese sentido se han dado grandes avances en los últimos años, pero veamos como le ha ido a Ferrol. Si recuperamos el tramo de línea férrea Betanzos-Ferrol, dicen las hemerotecas que los estudios se iniciaron 49 años antes, prácticamente medio siglo. Así se justifica el grado de exaltación y celebración popular que relatan las crónicas de la épocay que días pasados hemos rememorado. Ahora bien, el récord de espera lo tiene el ferrocarril de vía estrecha Gijón-Ferrol o Ferrol-Gijón que, para el caso, tanto monta. ¡Ochenta y seis años! se tardó en construir el tramo que nos une a la laboriosa ciudad asturiana. El último tramo hasta llegar al punto final, estación de Ferrol, se inauguró en el año 1972 de modo que nos hemos de remontar al siglo XIX, esto es, año 1886 para dejar fijados los comienzos de esta infraestructura de comunicación. Para terminar, necesariamente hemos de hablar de la A-9, autopista del Atlántico, que tardó unos catorce años por encima de las previsiones oficiales. El tramo Fene-Ferrol fue inaugurado en 2003. Y no sería justo cerrar la referencia sin apuntar que incluso el retraso en este caso hubiera sido mayor si no ocurriese el siniestro del Discoverer Enterprise que partió en dos el puente de As Pías y, siguiendo lo del refranero no hay mal que por bien no venga, favoreció la atención de los políticos para que pusiesen todo el empeño en volver a unir el puente, por un lado, y acelerar el remate de las obras de la autopista, por otro lado, quedando definitivamente enlazadas Ferrol y Portugal.