lunes, 6 de abril de 2015

De Ferrol Diario a El Norte de Galicia, 35 años atrás

El día 2 de abril de 1980 Ferrol Diario se despedía para
dar paso al día siguiente a la cabecera El Norte de Galicia
"Hasta mañana", "Buenos días" eran los títulos de sendos y sucesivos editoriales que hace 35 años publicaba el rotativo local que manteniendo el día 2 de abril la cabecera de Ferrol Diario, al día siguiente pasaba a llamarse El Norte de Galicia. Se trataba de una huida hacia adelante, con un reajuste del grupo de accionistas, al frente de los cuales se erigía como presidente Juan Fernández García, marino, ingeniero naval, popularmente conocido por su notoria gestión al frente del OAR de baloncesto.
            En el "Hasta mañana" del último día de FD se decía "Creemos sinceramente -lo dijimos hasta la saciedad- que el malparto, la congénita salud precaria y, en definitiva, la inviabilidad de Ferrol Diario no constituyó sino otra de las incontables manifestaciones de la enfermedad aún sin cura de nuestro organismo ciudadano. Incluso los propios yerros de que adoleció Ferrol Diario no fueron extraños, sino asimismo inherentes a este espacio y tiempo concreto". Esto justifica la teoría oficial de que Ferrol Diario sucumbía porque la ciudadanía le había dado la espalda. Personalmente, lo dije en diversas ocasiones, sostuve la antítesis porque creí siempre que la causa del desplome radicó en que no supimos hacer el periódico que la sociedad ferrolana demandaba en ese momento.
            Al día siguiente, 3 de abril, en el editorial "Buenos días", ya con la cabecera de El Norte de Galicia (en un recuadro en caracteres más pequeños se podía leer "2ª época Ferrol Diario") se justificaba: "El Norte de Galicia porque seguimos siendo , naturalmente, un diario para los ferrolanos, pero no solo para los ferrolanos, para los comarcanos, pero no solo para los comarcanos. Un periódico provincial, un tipo de periódico que, a despecho de ciertas arrogancias, no cederá nunca mientras la gente muestre más interés por lo próximo".
            Con El Norte de Galicia se estrenaba un consejo de administración formado por cuatro grupos: la familia Botas, hasta entonces mayoritaria, que cedió una parte de las acciones a los trabajadores; un grupo afín a la UCD, liderado por Miguel Maristany; otro grupo nacido de las filas de los directivos del OAR, encabezado por Juan Fernández y la plantilla laboral representada por este periodista que suscribe, con el aval del personal de redacción, y José Pita, un linotipista, que representaba a la sección de talleres.

            Lamentablemente, esta aparente oxigenación del periódico ferrolano duraría poco porque un año después sus máquinas enmudecían. Ya no volvería a salir a la calle. En realidad habíamos asistido trabajadores y ciudadanos a una muerte aplazada.