domingo, 13 de julio de 2014

Ferrol Diario, 45 años después

Arriba, a la izquierda, la portada del número extraordinario con que arrancaba Ferrol Diario, obra del pintor
Ricardo Segura Torrella. A la derecha, la plantilla fundadora, en cuyo recuadro aparece el que suscribe,
sin bigote. Abajo, expectación del personal de la casa ante la tirada del primer número y a la derecha,
un aspecto de los talleres
.
Hace cuarenta y cinco años nacía el Ferrol Diario, periódico ferrolano que no pudo superar la frontera de los doce de supervivencia, 1969-1981. Aunque no me incorporé a su plantilla hasta el año 1974, se cumplirán cuarenta años en el próximo trimestre, no puedo decir que no asistiera a este acontecimiento porque, como figura en la hemeroteca, mi nombre aparece, junto con el de otros, dentro del equipo de salida, aunque en calidad de corresponsal informativo para las localidades de Covas, Esmelle y Marmancón, esta última parroquia, la más antigua de Ferrol, en la que hoy tengo fijada mi residencia. Tenía entonces veinticinco años y, además de mi atención al periodismo amateur (había abandonado, con la interrupción de los dos años de servicio militar, los estudios de Magisterio cuando estaba a punto de revalidar la carrera) llegué a hacerme un hueco en el mercado laboral, concretamente en la empresa Peninsular Maderera, en la que formaba parte de un equipo de inspectores de control de calidad. PEMSA fabricaba puertas y tableros y se erigía en donde hoy se levanta el campo de fútbol de A Malata. Las vueltas que da la vida. Si en aquel momento arrimaba el hombro en el nacimiento de aquel rotativo local, justo tres décadas más tarde, en el 1999, era llamado para que me pusiera al frente de otra cabecera ferrolana que nacía, el Diario de Ferrol. De corresponsal a director, los dos extremos de la cuerda de mi vida profesional. De Ferrol Diario a Diario de Ferrol, lo que parece una oración por activa y por pasiva y título de un libro que yo quería escribir y del que no tengo ni un solo folio avanzado. Espero que estas líneas que hoy redacto sean el punto de partida. Porque ya es hora.

Yo a la sazón (1969) había dejado la corresponsalía de La Voz de Galicia, periódico en el que realmente hice mis primeros pinitos.  Y si la primera vez que vi mi nombre firmando una crónica de pueblo en el periódico que acabo de mencionar y al que luego volvería (1983) con ejercicio profesional durante dieciséis años, sentí una inenarrable alegría, no fue menos, si bien con matices diferentes, la que experimenté viéndome en la orla del cuadro de periodistas y corresponsales fundadores del Ferrol Diario. El sueño empezaba a hacerse realidad. Ya contaré en ese libro, del que vengo hablando desde que me jubilé, las sensaciones vividas en mi madurez, al ser nombrado director de Diario de Ferrol.

Me quedo con el recuerdo de una efeméride: julio de 1969 nacía Ferrol Diario con la edición de un número extraordinario que llevaba en la portada nada menos que una obra del ilustre pintor Ricardo Segura Torrella. "No dejamos de temer, en esta fecha feliz de inevitables optimismos, las enfermedades de todo crecimiento, pero tenemos fe en salir adelante, sencillamente porque tenemos fe en el amor de los ferrolanos en su recién nacido periódico, cuya existencia nadie más que ellos puede justificar y que vivirá tanto tiempo y con tanto vigor como ellos quieran", entresacamos de su primer editorial. Algo falló. En el año 1981 aquella vieja rotativa, a la que apodábamos "la ancianita", enmudeció y Ferrol Diario, que a esas alturas se llamaba El Norte de Galicia, bajó el telón.