martes, 15 de julio de 2014

Cumpleaños de "Sabencias", de Álvaro Paradela

Capa de "Sabencias" con una
superposición (montaje) de la imagen
 de Álvaro Paradela
El 1969 fue el más productivo del médico, escritor y poeta, Álvaro Paradela (1911-1979). Fue en ese año cuando se publica el único libro, "Sabencias" que saldría de una editorial, "Galaxia", ya que todos los demás, dentro de la serie "Cuadernos de Amaro Orzán", (seudónimo) respondían a la fórmula de edición de autor, no venal. Los regalaba a sus amigos con motivo de su cumpleaños. Tenía entonces, en el 1969, 58 años de edad. "Sabencias" contiene una serie de definiciones de cosecha propia, no en vano él mismo lo epigrafió en las páginas interiores como "Definicionario". Quienes lo recuerda saben que Álvaro Paradela era un auténtico fabricante de neologismos (es el padre de "Ferrolterra"), escribía con una gran carga de humor, ironía, mordacidad...Jugaba con el lenguaje y en algún momento escribió que el vocabulario reconocido por la Real Academia Española le venía estrecho. Se refugiaba en el bilingüismo, en tiempos en que utilizar la lengua gallega podía ser indicio de una ideología separatista. Barbaridades de la dictadura. Pues bien, en "Sabencias" encontré una definición del optimista que yo invoqué en no pocas ocasiones. "Outimista. O que sae da casa ás sete en ponto pra coller o tren das sete menos cinco" (el que sale de casa a las siete en punto para coger el tren de las siete menos cinco). Añadía también otra muy aguda, y la traduzco: "optimista es el que piensa que el hombre es bueno por naturaleza". No descartaba lo escatológico. Para quienes no controlan el idioma diré que la palabra año en nuestra lengua es ano. Él definía el Ano novo (Año nuevo) como el momento posterior a ser operado de hemorroides. Algunas definiciones son muy graciosas, por ejemplo y traduzco "Amigo es quien nos ayuda a mentir en los juzgados". Por último, poniéndolo en boca de un "fraile predicador", decía que "los besos no hacen niños, pero tocan a vísperas". En fin, hasta sesenta y dos páginas de un opúsculo de 20x14 cms, que era la medida estándar de sus publicaciones. Señalaba al encabezar estas líneas que era el año más productivo, porque también publicó "Esteticario" que en lugar de "definicionario" es un "fraseario", es decir, un compendio de pensamientos. Este librito va en español. "La virtud no debe ser cosa buena: no engendra envidia", una de las muchas expresiones de este pequeño volumen. Y un tercer "cuaderno" titulado "Contos de violencia intelixente" (Cuentos de violencia inteligente). Aquí emplea el género del relato breve que bebe habitualmente del anecdotario y las experiencias que Paradela vive en su consultorio de médico, que tenía en el vecino Ayuntamiento de Narón. Álvaro Paradela Criado, un gran personaje en el olvido.