viernes, 14 de noviembre de 2014

Xosé Fortes, en Ferrol


No es la primera vez que el "capitán Fortes" ocupa tribuna en nuestra ciudad. La primera fue en el Ateneo poco tiempo después de ser puesto en libertad tras sufrir cárcel por ser un militar demócrata (Unión Militar Democrática). Más recientemente (2005) acudió invitado por la asociación cultural Fuco Buxán, que planteaó un debate con varios militares, entre ellos el ferrolano Miguel Bouza Carballeira, y ayer lo hizo respondiendo a la llamada del Club de Prensa de Ferrol. Estaba yo entonces en Ferrol Diario y recuerdo que nos llegó la filtración sigilosa de que iban a ser puestos en libertad los "Úmedos" Xosé Fortes, Luís Otero y Jesús Martín Consuegra, después de haber pasado tres meses en la prisión del Castillo de la Palma, uno de los dos que flanquea la bocana de la ría de Ferrol. Corría el año 1976. La salida de prisión estaba prevista para la medianoche y el que suscribe, de "motu propio" decidió ir a esperarlos a la puerta de la citada fortaleza. Me parecía que tenía que ser un momento singular, emotivo para aquellos oficiales valerosos que se habían jugado su futuro por defender la libertad y la democracia. Y allá me fui. A las puertas del castillo me presenté, les dije que era un periodista que quería vivir con ellos el momento de su libertad y que estaba allí, a título personal, para recibirlos. También se habían acercado a la prisión con el mismo motivo unas señoras, que luego descubrí que eran la madre y la tía del cantautor mugardés Xoán Rubia que invitaron a Fortes, Consuegra y Otero a casa de una de ellas, actitud hospitalaria que me hicieron extensiva. No sé hasta que hora de la madrugada estuvimos platicando de la experiencia de aquellos profesionales de la milicia, conversación animada, alrededor de mesa y mantel en la que se brindó con un vino del país, un pulpo a la mugardesa y otros "principios". Demócratas aquellos militares y demócratas, solidarias y hospitalarias aquellas señoras, que no era la primera vez que hablaban con los oficiales del Ejército. Tengo también otra anécdota, esta un poco "frívola". Una noche, al acabar la jornada, tres periodistas amigos decidimos ir a tomar una tapa-cena a una cetárea que había -y creo que hay- en San Felipe. Tras regar con un buen vinos aquellos aperitivos, ya fuera del establecimiento y situándonos frente al Castillo de la Palma, guitarra en ristre, entonamos alguna de aquellas canciones "el pueblo unido", "venceremos nós"...intermediando con algunos gritos de "libertad" con la pretensión de que nos oyeran los militares presos y a riesgo de que nos viniera a "rescatar" la Guardia Civil. En el limpio silencio de la noche, con las aguas de la ría en absoluta calma, las canciones "revolucionarias" y los "berridos" reivindicativos que proferíamos tenían que escucharse necesariamente en la otra orilla, dada la escasa distancia que media. En oportuno momento, optamos por abandonar el paraje y retornar a casa con la conciencia de que, de alguna manera, a nuestra manera, habíamos cumplido como ciudadanos solidarios con aquellos profesionales de la milicia que por ser demócratas dieron con sus huesos en la prisión. Historias.