martes, 10 de junio de 2014

El "nomadismo" de un periódico

Cuando mostraba a alumnos de ESO y a los propios universitarios el museo "Xornalismus", instalado en el bajo del Diario de Ferrol, y como quiera que allí se colgaba un ejemplar de El Correo Gallego, pude deducir que hay mucha gente joven que desconoce que el periódico compostelano había nacido en Ferrol. Al citar este dato, las caras de sorpresa eran visibles, lo que me motivaba para aportar  la mayor información al respecto. Entre otras razones porque, como destaca el escritor Guillermo Llorca en  "Historia da prensa ferrolá" (1845-1992), la sociedad local de los siglos XIX y XX fue impulsora de numerosas cabeceras, hasta 243 diferentes en el período antes citado. El Correo Gallego se fundó en el año 1878 y no fue hasta 1938 que cambió de "residencia", trasladándose a Santiago. "El Correo Gallego fue un caso raro y curioso de nomadismo periodístico" (traducido del gallego) como lo llegó a calificar el historiador antes citado. El nuevo periódico pasó a llamarse El Correo y Eco de Santiago". El rotativo ferrolano fue vendido por 80.000 pesetas a la Editorial Compostela. Llegó a tener en los sesenta años de "personalidad" ferrolana catorce directores. Entre otros, Victorino Novo García, Manuel Comellas Coimbra, Ramón Villar Ponte, Xaime Quintanilla Martínez y Fernando Pérez Barreiro. En el momento de la operación de venta, el director era Rafael Barcón Orta, miembro de la familia propietaria. En la sede de este periódico se reunían escritores, artistas, intelectuales y gente del mundo de la política. Eran sus colaboradores, entre otros, Andrés Avelino Comerma, Saralegui, Montero Aróstegui, Fort Roldán, Pondal, Curros Enríquez, etc. Fue el de mayor tamaño y de los mejores confeccionados de Galicia. Llorca escribe que se enviaba a la ciudad que lo vio nacer a las cuatro de la madrugada en un auto que llegaba justo al tiempo en que los trabajadores, lectores diarios de la publicación, entraban en la factoría naval. Llegaron a tirarse 6.000 ejemplares en el año 1920, solo superados por el Faro de Vigo y La Voz de Galicia. El Correo Gallego mantuvo siempre hasta la actualidad una redacción en Ferrol. El intelectual, escritor, profesor y pintor Leyra Domínguez, que escribió "Ensayo en torno al periodismo ferrolano, 1845-1987", ensayo que no llegó a editarse aunque sí quedaron unos cuantos ejemplares en los talleres en los que se iba a imprimir,  relata "Las polémicas sostenidas por El Correo Gallego en los primeros años de su aparición se barajaban con las campañas y banderías locales sostenidas por otros colegas como La Democracia y La Monarquía. El Correo representaba a la clase media, La Democracia, a la clase obrera y La Monarquía, a las clases conservadoras. Quiere ello decir que Ferrol alimentó finales del siglo XIX a tres periódicos diarios. El hueco dejado por El Correo Gallego al marcharse a Santiago no fue ocupado hasta el año 1969, treinta y un años después, en que se puso en marcha el Ferrol Diario, en el que yo nací  a esta profesión, aunque, como dije y escribí en diversas ocasiones, mi vocación me llevó a practicar desde muy joven un periodismo amateur.