viernes, 5 de julio de 2013

El Ferrol del XIX: Amboage, lugar de mercado y ferias mensuales


Antes de que se erigiera la estatua al marqués de
Amboage (en la foto, en obras) la plaza era un
espacio dedicado al mercadeo
Siguiendo con el relato del Ferrol del siglo XIX y para rematar con este segundo capítulo,  el cronista de El Correo Gallego que nos lleva de la mano cita también algunos establecimientos hosteleros. Recordaréis que recientemente mencionábamos los cafés cantantes de los años 20, pues sobre el 1860 había el café Basanta, "único famoso solaz de desocupados"...Y tras el Liceo de Artesanos y la Tertulia, vinieron el Circo de Recreación, el moderno Casino, la entusiasta Peña con su confort magnífico, con sus espléndidas fiestas". El periodista en un momento de su relato invita a divulgar a las nuevas generaciones que la plaza de Amboage, "esa amplia esplanada, en cuyo centro se alza la estatua del magnánimo bienhechor de este pueblo" era ayer el lugar del mercado y de las ferias mensuales, con aquellos tinglados en donde lo mismo se afeitaba al aire libre que se armaban puestos de pan de peso y de calzado de baratillo, "uniformado sobre blanca tela, con su célebre repeso o alhóndiga, con sus asquerosos despachos de carne al Norte y las canastas y patelas de pescado al Sur". Después vendría el elegante Mercado Central y el antiguo se convertiría en "ameno lugar de jardines y paseos". Recalca también el narrador que ya cerca de 1900 se había dado un paso de gigante en la enseñanza y para probarlo habla de las "lastimosísimas" escuelas de Espinales y Guidillín de las que apenas quedaban vergonzantes recuerdos. "Entonces ser alumno de la escuela de la Villa era el desideratum de los padres celosos de la buena educación de sus hijos y más tarde la primitiva academia Dequit en la que se enseñaba tan hermosa letra inglesa y francés". Las cosas habían cambiado mucho, en efecto, porque en el tiempo presente (1896) existían ya numerosos centros de instrucción primaria y secundaria, acreditadísimas academias de preparación, reputada Escuela de Artes y Oficios y el centro educativo La Enseñanza, "gloria y orgullo de nuestra ciudad".
De esta guisa terminaba el periodista no identificado esa comparativa de "El Ferrol de ayer y el de hoy", que nos puso en situación y marcó los avances que se producen en esa franja de tiempo que va entre el 1860 y el 1900. "Cuando vuelvo atrás la vista y reconstituyo con la imaginación y a favor de mis vivos recuerdos el Ferrol de ayer y lo comparo con el de hoy, no soy dueño de dominar la emoción que me embarga al ver qué paso de gigante ha dado nuestra ciudad", concluía la crónica.