jueves, 18 de diciembre de 2014

Modismos marineros

Mejor que no se te pare la brújula
Rescato de la hemeroteca un  trabajo del que fuera Cronista Oficial de la Ciudad, Ricardo Nores Castro, que se refiere a los modismos que cobran especial uso en las ciudades marítimas y que, obviamente, están relacionados con nombres y acepciones del mar y de los buques. Ya he comentado lo de la jerga ferrolana, con peso de vocablos que provienen de la época en la que en los astilleros proliferaban los técnicos ingleses. En esa mismo "idioma" de los ferrolanos también existen palabras de sello marinero, pero no lo suficientemente tratado. Por eso hoy abundo, invocando un artículo publicado bajo la sección "Ferrol de ayer" en el desaparecido Ferrol Diario y bajo la autoría ya mencionada. En el momento en que Nores Castro escribía esto, años setenta, todavía tenían cierto vigor estos modismos. 
Y vayamos a los ejemplos. A una persona que tenía el apéndice nasal grande se decía "tiene un tajamar soberbio". Tajamar es un tablón situado en la parte exterior de la roda de un barco para cortar el agua, cuando el buque navega.  Cuando se le da el esquinazo a una persona pesada se dice "la largué por el chicote" (extremo de un cabo o cuerda). "Lárgate con viento fresco" se le dice  al que se le despacha a cajas destempladas. A las leontinas o pulseras muy gruesas se les denomina calabrotes. De un feo se dice que parece un mascarón de proa. Del que fracasa en sus negocios se dice que "se le paró la brújula". Para amenazar a alguien se dice que se le va a romper la bitácora. Los objetos que están por delante "están por la proa". "A todo trapo" quiere decir sin condiciones. De los tuertos se dice que tienen cerrada una escotilla. De las mujeres que tienen un trasero visible se dice que tienen mucha popa. Ser hombre al agua es estar sin esperanzas, estar perdido.

Ahí queda esa muestra que puede satisfacer a los curiosos y, desde luego, les será muy familiar a los habitantes de pueblos costeros, al menos eso sucederá, estoy seguro, a los convecinos ferrolanos. Por descontado, siempre será más placentero que  detenerse, una vez más, a analizar la "porca miseria" que nos ha tocado vivir, si hablamos en clave política.