lunes, 8 de diciembre de 2014

"Epílogo de un crimen sensacional" (y II)


Aurora Rodríguez Carballeira se presentó en el juicio con un ramo de claveles en sus manos.La foto es de "Crónica" (BNE)
De la misma manera que la prensa de Madrid de la época siguió con todo interés el parricidio, llegado el momento del juicio, del 24 al 27 de mayo de 1934, la tensión informativa se mantuvo. "Epílogo de un crimen sensacional", titulaba el semanario Crónica. Aurora Rodríguez al conocer la sentencia, que la condenaba a 26 años, 8 meses y un día de cárcel,  comentó "celebro que se me haya reconocido la responsabilidad de mis actos y que no se haya querido inutilizar mi obra achacándome una demencia estúpida, que no padezco..."  Declaró también que prefería "los muros de un presidio a la tristeza funeraria de un manicomio".
En el curso de la vista, la madre de Hildegart manifestó que su hija le había pedido en repetidas ocasiones que la matara. La reseña de ABC señala que la presidencia de la sala no fue capaz  de que Aurora Rodríguez se limitara a contestar a las preguntas que se le formulaban, pues su propensión a pronunciar largos discursos era arrolladora. El prestigioso doctor Vallejo Nájera manifestó que la impresión que él tenía es que la parricida era una paranoica comprendida en los casos de psicopatía responsable, excepto cuando obraba en momentos de excepción o borrachera psicopática, situaciones en las que no se encontraba la procesada cuando cometió el crimen. Una de los testigos principales fue la criada de la procesada, quien señaló que madre e hija no se llevaban bien, que habían tenido muchas veces escenas violentísimas y que en alguna ocasión Aurora llegó a maltratar a Hildegart., lo que motivó fuertes protestas de la parricida. 
El director de la cárcel de mujeres, Francisco Machado, manifestó que Aurora Rodríguez había observado una vida irregular en la prisión, atentara contra un funcionario y tuvieron que recluirla en una celda. El Heraldo de Madrid recogía en titulares a toda página: "La madre de la publicista Hildegart, en el banquillo" y a continuación las textuales "maté a mi hija y disparé con certera serenidad para que no sufriera". Otro periódico La Voz resalta "Unos médicos dicen que doña Aurora está loca, otros que está medio loca y otros que lo está a ratos". A título anecdótico cabe añadir que en el desarrollo del caso, el abogado defensor, López Lucas, protagonizó un incidente cuando dijo que, según sus noticias, se encontraba entre el público el padre de Hildegart. En ese momento, se produjo un gran revuelo y Aurora Rodríguez Carballeira, a gritos, afirmó "el padre de Hildegart está muerto para ella"
Finalmente, el tribunal condenó a la parricida a la pena ya citada, negando el estado de demencia que invocaba, contra la voluntad de la defendida, el abogado defensor.