domingo, 12 de octubre de 2014

Siro López, un prestigioso presidente para un prestigiado Club de Prensa de Ferrol

Siro López, a la derecha,  en la reciente imposición de insignias a los presidentes del Club de Prensa de Ferrol
que le precedieron: Xan Morales, Pichi Varela, Germán Castro y María Ares. No asistió Xulia Díaz Sixto.
El Club de Prensa de Ferrol tiene desde el viernes por la tarde un nuevo presidente, que es, ni más ni menos, que el escritor, dibujante y humorista, Siro López, sobradamente conocido en todos los medios sociales, culturales, literarios y políticos de Galicia y más allá de Pedrafita e incluso de las fronteras españolas. Ya había sido nombrado decano de la entidad a la que, en los últimos años, le venía prestando su valiosa colaboración. Un ciudadano que respira Ferrol por todos sus poros, como lo ha demostrado en múltiples ocasiones y, una vez más, lo acaba de hacer este fin de semana tomando la bandera del Club de Prensa que camina sobre los 27 años de vida y unas actividades que prácticamente nacen con la propia entidad hacia finales de los años ochenta. Releva en el cargo a la periodista María Ares que, por razones personales, familiares y de trabajo, ha pedido que le sustituyesen en el cometido. María Ares es una persona joven, como lo era y es su predecesor Xan Morales. Ambos han simbolizado sendos intentos de fomentar el relevo generacional, aunque con escasa fortuna, pese a que los dos lo intentaron poniendo toda la carne en el asador. Hoy tenemos un preclaro presidente y la continuidad está garantizada, pero el problema por el que atraviesa el Club de Prensa, lo mismo que otras sociedades (no es asunto exclusivo de la entidad periodística ferrolana) es que las nuevas generaciones circulan ya por otro carril, con independencia de la crisis que nos asola en los últimos años y que nos lleva a la precariedad, paro, salarios bajos, etc, todo lo cual condiciona también cualquier paso al frente en el compromiso personal. Algunos nos hemos ido haciendo mayores con el Club de Prensa y, si la situación no cambia, el fin de ciclo podría estar más cerca que lejos. Por eso, personalmente, teniendo en cuenta que allá por el año 1987 me puse al frente de la naciente sociedad a cuya cabeza me mantuve prácticamente hasta el 1999 en que fui llamado para fundar Diario de Ferrol, cuando redacto estas líneas experimento una sensación agridulce. Satisfactoria porque el Club de Prensa resolvió la crisis sin ningún sobresalto y de manera brillantísima, captando a toda una personalidad cuyo perfil, un lujo para el Club de Prensa, queda descrito y, de otro lado, sensación de preocupación porque una obra que ha supuesto sacrificio, compromiso y dedicación, todo ello de manera incondicional, si pensamos en un futuro próximo no parece tener el suficiente reclamo para las nuevas hornadas de periodistas. No obstante, nunca se ha de arrojar la toalla.