Con este hago el número cien de los artículos o colaboraciones englobadas en el título de “Curiosidades Ferrolanas”, sección Historia, que se publica semanalmente en el suplemento Nordesía. Atrás queda aquel “Chamorro, del siglo XVII al XXI”, en doble página, con el que arrancaba el 9 de abril de 2023.
Al tratarse de un número redondo pensé en un trabajo
especial, no en la forma, sí en el tema, algo que fuese muy nuestro. Habida
cuenta de que todo lo que abordo en las “Curiosidades”, guarda relación directa
con Ferrol, no se presentaba tarea fácil así que, después de darle unas cuantas
vueltas, me quedé con un acontecimiento próximo en el tiempo y, además, único
en el mundo, al menos que se sepa hasta ahora, como es el fenómeno social,
cultural, artístico y tradicional de la ronda a las Pepitas en la noche del 18
de marzo.
Y lo celebramos con un titular rompedor, mejor dicho,
provocador, si se tiene en cuenta que la generalidad de autores y estudiosos
sitúan el origen de la ronda en el último tercio del siglo XIX.
Abro paréntesis, para darme un poco de autobombo, ya que, a
lo largo de estos cien artículos, se dieron incluso algunas “novedades”. Se
cayó algún “dogma” como que el arroz con leche no fue una idea del clérigo
ferrolano Fernández Varela, sino que, incluso, la costumbre data de mucho antes
de que naciera este o que el poeta Luis Sipos no era ferrolano sino natural de
Viveiro (Lugo) o que la Sociedad Filarmónica Ferrolana se funda en el año 1919
y no en 1949, por citar ejemplos. Pues, vamos al grano.
“Ya en el siglo XVI, en la época del burgo antiguo, antes de
que hubiese surgido el barrio de la Magdalena, los ferrolanos del siglo XVI y
XVII salían en la noche de San José a cantarle a las mozas solteras coplas
medievales acompañadas de vihuelas y zambombas. La costumbre hecha tradición
siguió adelante en el siglo XVIII cuando las vihuelas se transformaron en
flautas dulces, guitarras y violines y que el fenómeno tomó cuerpo en el siglo
XIX merced a la inercia popular”.
Y ¿quién dice esto?, ¿Cuál es la fuente en la que bebo? Nada
menos que la firma del periodista, poeta, cronista oficial de la ciudad, el
recordado amigo y entrañable maestro de periodistas de mi época, Mario
Couceiro, que abordó el asunto en el Ferrol Diario hace ahora precisamente
cincuenta años.
Segunda versión
Como acabamos de ver, Marius también hace referencia
a esa segunda versión que sitúa el origen de la ronda en el siglo XIX “en el
que nuestros abuelos volvían con algún dinero de Cuba y un bello terno de
alpaca, junto con canciones ultramarinas en las que “según las letras más
comunes el amor estaba representado por una paloma torcaz”. Añade el ilustre
cronista que de todo aquel bagaje importado nos quedamos de manera especial con
la habanera, pero también el vals, los danzones, las polkas y las baladas gallegas
“sutilmente traducidas al castellano”.
Tirando de su sapiencia y aguda ironía, matiza “Si la
segunda versión es la cierta, la tradición de nuestras canciones data de los
últimos ochenta/noventa años (Mario escribe esto en 1975) y ha sido importada
desde nuestra última colonia americana”. Parece quedar claro, que nuestra
fuente se inclina, sin demasiados disfraces en el lenguaje, por la primera
versión. Para el debate queda una cuestión de orden cronológico.
Es así que Juan José Rodríguez de los Ríos, un gran
melómano, nacido y criado en un ambiente familiar de gran colorido musical, en
“Ferrol en noche de ronda” al abordar el origen de las rondallas escribe: […] ”Paralelamente
a las sociedades de recreo Tertulia de Confianza -hoy Casino Ferrolano- y la ya
citada Liceo de Artesanos, se iban formando grupos de amigos que,
preferentemente, se reunían en barberías - donde no faltaba una guitarra
colgada de la pared- en las que se entonaban letras con músicas populares. Los
grupos que se congregaban en los citados establecimientos iban a tener ocasión
de mostrar el resultado de aquellas horas ensayando las canciones, agrupándose
en rondallas para ofrecer sus cantos a las mujeres amadas y -posiblemente- sin
proponérselo entonces, dar origen a una de las representaciones corales de
mayor aceptación popular en Ferrol; La Noche de las Pepitas”. […] Estamos en
las últimas décadas del siglo XIX y los incipientes cantores e instrumentistas
eran en su mayoría trabajadores de la construcción naval. En ese tiempo el
nombre de Josefa estaba bastante extendido entre las familias y novias de
aquellos. Sin lugar a duda, alguien relacionado con el movimiento musical
propuso rondar y entonar la serenata en la tarde-noche anterior al festivo para
descansar y volver al trabajo al día siguiente”. Ahí queda el peculiar relato
del origen de la Noche de las Pepitas, según De los Ríos.
Matiz importante
Hay un matiz importante que abordar a la hora de tratar el
origen de la ronda, que extraigo de periódicos antiguos y que recojo en un
artículo publicado en mi blog “deferrolparaelmundo.blogspot.com” “Acotaciones
de un ferrolés”: […] Si revisamos
periódicos de antaño y hablo de la tan citada última década del siglo XIX,
las crónicas señalan que "varias murgas recorrieron anoche la población
hasta hora bastante avanzada obsequiando a los Pepes y Pepas que
están hoy de días" (El Correo Gallego año 1887). Es importante
el matiz. A la sazón, los agasajos se
repartían por igual.
Este artículo fue publicado en el suplemento Nordesía de Diario de Ferrol el 09-03-2025
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