miércoles, 10 de agosto de 2016

En el 134 aniversario del óbito de Montero Aróstegui, autor de la "Historia de Ferrol", obra que favoreció que la población recibiese el título de ciudad

Ilustración de "Vida Gallega"
Tal día como hoy, 10 de agosto de 1882 fallecía en Ferrol el historiador José Montero y Aróstegui, cuya obra Historia y descripción de la ciudad y departamento naval de Ferrol (Madrid, 1859) favoreció el que la reina Isabel II le concediese a Ferrol el título de ciudad. A pesar de la notoriedad del personaje, "El Correo Gallego" despachó su óbito con un suelto informativo muy lacónico, sin recuperar la trayectoria del historiador y únicamente aprovechado para trasladar el pésame a la viuda y familia, como se puede apreciar en el recorte que publico. Unos días después, el rotativo ferrolano daba cuenta de que el "ilustrado autor de la Historia de Ferrol, Don José Montero y Aróstegui dejó en prenda de estimación y aprecio a la prensa local una obra inédita a cada uno de los periódicos...la obra destinada a "El Correo Gallego" que con placer la recibimos y con verdadero interés nos proponemos leerla, se titula Cuadros de Historia Universal. El redactor escribe que es una obra de bastante extensión "que revela una gran laboriosidad".

La familia, tras su fallecimiento, insertó durante siete años una esquela con motivo del aniversario del deceso de Montero y Aróstegui, pero durante ese tiempo y alrededor de la fecha del 10 de agosto en ningún caso el periódico ferrolano secundó la necrológica con una semblanza biográfica o la dedicación de un espacio generoso que se ocupara de la vida de este hombre al que, a fin de cuentas, tal como queda dicho, Ferrol debe el título de ciudad.

El suelto publicado por El Correo Gallego el 11 de agosto de 1882
El historiador Guillermo Llorca Freire se ocupa de Montero y Aróstegui en su obra "Ferroláns", de edicións Embora (1996). De su relato biográfico extraemos los datos siguientes. Nace el recordado escritor el 5 de marzo de 1817. Tras cursar los primeros estudios aprende latín y humanidades y se familiariza con el Derecho Civil y Administrativo. Tiempo después entra a trabajar en el Ayuntamiento y como secretario mayor se encarga de ordenar el archivo municipal y con la documentación que recopila colabora con el Diccionario Geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, de Pascual Madoz, editado en Madrid entre 1848 y 1850.
Por algún tiempo se dedica al comercio y llega a ser juez de paz. Colabora en la prensa local, concretamente en "El Correo Gallego" y "El Eco ferrolano" que llega a dirigir. También firma artículos para "Revista Galaica", La Marina Española", "La Concordia" y "La Ilustración Gallega y Asturiana", donde publica una serie sobre Los ríos de Galicia y Deberes y facultades de todos los funcionarios de la Administración de Marina. Esta fue declarada por el Gobierno texto oficial en las academias del ramo. También escribió la biografía de Sánchez Barcáiztegui.

Ayudado por la Corona y el Ayuntamiento, que contribuyó con 2.000 reales, aparece su obra magna de la Historia de Ferrol, denso trabajo de 718 páginas, ilustrado con interesantes grabados. Hoy en día, como escribe Llorca Freire, continúa siendo un libro imprescindible en la producción historiográfica sobre esta población. El éxito de la Historia de Ferrol fue compensado por la Academia de Historia que lo nombra académico correspondiente y el mismo mérito le vale para ser admitido en 1860 como oficial primero del Cuerpo Administrativo de la Armada en el que llegará a la categoría de intendente.


Otros estudios del autor son Almanaque histórico de Galicia para el año 1859, El Lago de Doniños y La Colegiata de San Juan de Caabeiro.