martes, 7 de julio de 2015

El ingrato "destierro" de Carlos Gurméndez: desagravio póstumo a Luís Mera Naveiras


Mañana se inicia la 18ª edición del Curso Gurméndez de Pensamiento Contemporáneo, que organiza desde hace otros tantos años el Club de Prensa de Ferrol con la colaboración del Campus de Ferrol de la Universidade da Coruña. Es un curso muy apetecible por la actualidad de sus contenidos y que va a contar con una magnífica matrícula, como todos los años, lo que lo acredita como uno de los mejores, sino el mejor, de los cursos que se programan en verano en Galicia y no exageraré si lo incluyo entre los más potentes de España. Aborda en esta ocasión la "Filosofía del desencanto", bajo el subtítulo de la "desmoralización social".
            El alma mater de esta actividad ha sido el recientemente fallecido Luís Mera que en los últimos días de su vida remataba con sus colaboradores allí, en cuidados paliativos del Hospital Naval, la presente edición. Genio y figura...Será recordado, sin duda, en la sesión inaugural.
            Precisamente, con este post quiero hacer un desagravio póstumo a Mera Naveiras que sufrió hace unos cuatro años el revés del Concello de Pontedeume al negarse el gobierno municipal de entonces a continuar con el curso. He vivido y compartido a su lado el sinsabor. El regidor eumés nos dijo que muerto el matrimonio Carlos Gurméndez-Emilia Patiño ya no tenía sentido seguir con la actividad y que en su lugar se llevaría a cabo una iniciativa parecida dándole el nombre del hijo de la villa, el poeta Ramiro Fonte. El último curso celebrado en la hermosa villa marinera fue hace cuatro años. Y, al día de hoy, ni Gurméndez ni Ramiro Fonte. Posteriormente, la Universidad acogió la iniciativa en su paraninfo, dando el relevo al convento de San Agustín de la mencionada localidad.
            Digo que fue un revés porque Pontedeume fue la cuna natural del Curso por ser (Centroña) el lugar en el que el filósofo y periodista pasaba largas temporadas y en el que inspiró buena parte de su obra sobre las pasiones y los sentimientos. Tal es así que el propio Ayuntamiento, con una corporación anterior, lo nombró hijo adoptivo y le erigió un monolito en un mirador visible de la villa, además de convertirse en el depositario de la obra que aún permanece almacenada o quizás arrumbada en el llamado Chalé Rosa.
            Solo la cortedad de miras, una acendrada miopía política y tal vez la influencia de algunos detractores en la sombra de las actividades del Club de Prensa puede justificar el "destierro" de Gurméndez de la villa eumesa, que todos los veranos por el mes de julio, proyectaba su nombre en medios nacionales e internacionales, además de tener el honor de ser el anfitrión de importantes personalidades españolas de los diversos campos del saber. Así se escribe la historia, en ocasiones con estas pobrezas de espíritu, pero eran esas adversidades las que hacían crecerse a Luís Mera y a los que lo rodeábamos. Teníamos y tenemos claro que la vida es un camino de rosas y espinas. El XVIII Curso Gurméndez ya está aquí, bajo la coordinación de la profesora e historiadora Esperanza Piñeiro de San Miguel, brazo derecho de Mera Naveiras en ediciones anteriores, que tiene todo bajo control y que se convierte en la garantía de continuidad de la actividad.