lunes, 25 de enero de 2016

De las andanzas del estudiante Queipo de Llano, jefe de una pandilla de chiquillos ferrolanos revoltosos

El teatro New England (1906-1923)
Gonzalo Queipo de Llano (1876-1951)
En donde está hoy el edificio de Correos,  estuvo instalado con anterioridad el teatro New England y antes de que este se levantara allí, el solar era un jardín, conocido popularmente como "El redondel". Escribe el periodista, poeta y escritor Manuel Barbeito Herrera (1855-1958), que aquel "era un paraje diabólico para el servicio de la Guardia Municipal" por las trifulcas entre los mozalbetes que allí se organizaban. Precisamente para controlar a la chiquillería revoltosa habían nombrado a un celador, el "Ratiño" que era el terror de los chavales.

Cuenta Barbeito Herrera el incidente protagonizado por el que era hijo del juez de primera instancia, que acaudillaba a una pandilla "adversaria, irreconocible e indomeñable de la policía urbana". Este muchacho, faro y guía de un tropel belicoso sería luego general (Queipo de Llano) "y en época imposible de olvidar ganó la Laureada capitaneando en Sevilla el Alzamiento Nacional".

Intentó el "Ratiño" detener a uno de sus enemigos, oponiéndose Queipo de Llano y los suyos motivo por el cual acudió a el Redondel la Guardia Municipal en masa, que recibió una lluvia de pedradas teniendo que intervenir el alcalde don Ricardo González Cal para apaciguar los ánimos. "Y aquí hubieran terminado las cosas -agrega el cronista-  de no promover el Ratiño el parte motivador de un sumario en el que tuvo que inhibirse el Juez por ser, según queda dicho, padre del principal de los encartados". Medió el presidente de la Audiencia, paró el proceso en juicio de faltas, salieron en libertad los detenidos y "a hombros de la triunfante hueste recorrió las calles el estudiante que al cabo de los años y en ocasiones tantas hubo de dar ejemplo de bizarra valentía", remata Barbeito Herrera.

Los escolares, capitaneados por el también estudiante  Queipo de Llano, acudían a clase de un tal doña Francisca, cursaban los últimos años del bachillerato y "empezaban a llamarse "cerillitas sin cabeza", según la definición local peyorativa".

Manuel Barbeito Herrera hizo referencia a este "motín" en el curso de un discurso pronunciado con motivo de un homenaje que le fue rendido por el Centro Gallego de Madrid el 21 de junio de 1958,  conferencia que tituló "La ciudad de los poetas y de las novias del amor ausente". Lo del amor ausente respondía a los períodos en que los marinos salían a navegar lejos de sus novias o esposas. Fue una conferencia muy interesante, en la que el autor recuerda las vivencias y experiencias de su niñez con gran anecdotario y numerosos datos que sumar a la intrahistoria ferrolana.

Gonzalo Queipo de Llano y Sierra (1876 - 1951) fue otro militar "saltimbanqui", de perfil muy parecido a Ramón Franco  Militar español, alineado primero con la República y luego adherido a la causa del dictador. Creo que vale la pena conocer algunos datos de aquel "jefe" de una banda de estudiantes que protagonizó el episodio que queda relatado más arriba.

Los datos son extraídos de "Biografías y vidas. Enciclopedia biográfica en linea".
"Gonzalo Queipo de Llano y Sierra fue cadete de la Academia de Caballería, y llegó a combatir en Cuba. En 1923 alcanzó el puesto de general, gracias a los méritos de guerra obtenidos en Marruecos. Simpatizante en un principio de la dictadura de Primo de Rivera, poco tiempo después arremetió contra ella y el general, por lo que en marzo de 1928 fue pasado a la reserva y postergado en su ascenso a general de división.
A finales de 1930 protagonizó una fracasada intentona republicana, junto con Ramón Franco Bahamonde y un pequeño grupo de oficiales y paisanos, al asaltar el aeródromo de Cuatro Vientos (Madrid), donde se hizo con la estación de radio y difundió la falsa noticia de que se había instaurado la República en toda España. Tras su estrepitoso fracaso se exilió a Francia, donde entabló amistad con Indalecio Prieto y Marcelino Domingo, entre otros exiliados españoles.
Al advenir la Segunda República regresó a España para hacerse cargo de la Capitanía General de Madrid, convirtiéndose en poco tiempo en uno de los militares fundamentales del nuevo régimen, apoyando con aplomo las reformas implantadas por Manuel Azaña, ministro de la Guerra. Ascendido a general de división, desempeñó el cargo de jefe del Cuarto Militar del Presidente de la República, hasta marzo de 1933 en que fue relevado del mismo a petición del jefe del Estado tras conocer éste una serie de comentarios desfavorables al Gobierno realizados por el general. A partir de este momento quedó relegado a segundo plano, aunque aún fue nombrado inspector general de Carabineros.
En abril de 1936 se entrevistó en Pamplona con el general Emilio Mola y, en una segunda entrevista se comprometió plenamente en el alzamiento militar contra la República al aceptar sublevar la VII División Orgánica con cabecera en Valladolid, más tarde sustituida por la plaza de Sevilla, al ser desplazado por el general Andrés Saliquet en la primera.
El 18 de julio de 1936, desde su destino en Huelva, se enteró oficialmente de la sublevación en la guarnición de África. Enseguida se dirigió a Sevilla, y tras detener al general José Fernández Villa-Abrille, jefe de la II División Orgánica, que se negaba a secundar la rebelión, proclamó el estado de guerra y ordenó detener al gobernador civil de la provincia y demás autoridades locales.
Así, pues, consiguió el control de la capital andaluza y convirtió a Andalucía en una de las bases logísticas de la España franquista, donde actuó como un auténtico "virrey de Andalucía" (como le llamaban en una y otra zona), autonombrándose jefe del Ejército del Sur y haciendo caso omiso a lo establecido primero por la Junta de Defensa Nacional y después por el general Franco. Ese mismo día 18, a las 10 de la noche, inició sus famosas charlas emitidas por Radio Sevilla".