viernes, 25 de octubre de 2024

 

Ferrol, a la cabeza de la creación de sociedades de inquilinos a principios del s. XX

 

El problema de la vivienda está de plena actualidad. Manifestaciones en la calle, anuncios de huelgas…La realidad es que la historia se repite. A principios y a lo largo del siglo XX también se denunciaban precios elevados de alquiler, abusos e incumplimientos.

Volviendo la vista atrás, habrá que referir que ya en el año 1931, en Barcelona, se llegó también a celebrar una huelga de estas características, en las que unas 90.000 familias se declararon en huelga y dejaron de pagar sus alquileres. Los gobiernos y los ayuntamientos de la dictadura de Primo de Rivera tampoco habían hecho gran cosa para evitar su deterioro ni para evitar los desahucios, así que, una vez proclamada la Segunda República, grupos vecinales y libertarios se organizaron para elevar sus protestas y reivindicaciones.


Es a partir de 1902 cuando se constituye la primera sociedad de inquilinos en la ciudad Suiza de Berna y a partir de ahí la iniciativa comienza a extenderse por toda Europa. En Barakaldo, en 1904, se crea la que pudiera ser la primera en España, que al año siguiente ya protagonizaría la primera huelga de inquilinos. En Galicia, la primera referencia que se encuentra en el mismo año de 1904 hay que situarle en Ferrol.

El Correo Gallego de 13 de mayo del citado año recoge la siguiente información:

“En el local que ocupa el centro obrero, en la plazuela de las Angustias número 4, tuvo lugar ayer una reunión pública con objeto de constituir la Sociedad de Inquilinos. Presidió el acto don Bernardino Seijo y ejerció de secretario don Francisco Bescos Pérez. El presidente manifestó el objeto de la reunión y seguidamente el secretario dio lectura al reglamento de la nueva sociedad, el cual consta de 6 capítulos y 36 artículos. El objeto de aquélla es hacer cumplir a los propietarios todos los preceptos que marca la higiene en beneficio de la salud pública, tales como el blanqueo y pintado de habitaciones cuando las casas quedan vacías, la desinfección de estas, cuando en ellas muera algún tuberculoso o de cualquier otra enfermedad contagiosa y el conseguir una rebaja prudencial en los alquileres de las mismas”.

Continúa la crónica del periódico local subrayando que habrá socios activos y honorarios. Los socios activos pagarán la cuota mínima de 10 céntimos de peseta cada mes. Todos los asistentes estuvieron conformes con el reglamento. Después se acordó que la junta provisional de la sociedad quedará constituida en la siguiente forma: presidente, Don Bernardino Seijo. vicepresidente, Don José A. Montero; secretario, Don Francisco Bescos; vicesecretario, Don Federico Vidal; contador, Don Emilio Pérez; Vicecontador, Don José Lorenzo; depositario, Don Francisco Pérez; vicedepositario, Don Rafael Rojo. Vocales, primero don Manuel Morado, segundo Don Adolfo Rodríguez y tercero don Francisco Fernández. En la reunión hicieron uso de la palabra varios individuos con el fin de demostrar lo conveniente que es la sociedad para la clase proletaria.

Amortiguador social

La iniciativa prosperó y ya diez días después, el 24 del citado mes de mayo, se elige la primera Junta Directiva. Del éxito de esta da cuenta el hecho de que, transcurrido el tiempo, ya en los años veinte, encontramos una proclama en la que la Sociedad de Inquilinos reivindica su papel de amortiguador social ante el clima de abusos e incumplimientos. Dice así:

“Los señores jueces, a medida que pasa el tiempo, se van percatando de que la sociedad de inquilinos es de puro orden social, pues de no existir es seguro, y pruebas pueden darse, hubiera habido que lamentar alguna desgracia. A tal colmo han llegado y llegan los abusos”. La nota se hace seguir de una relación de inquilinos que ganaron juicios frente a los propietarios.

Antes de continuar con los años 20, hemos de señalar que el 30 de noviembre de 1919, el mencionado diario local se ocupaba de una noticia que era titulada “La Equilátera. Asociación General de Inquilinos”. Se trataba de una carta que era dirigida al director Don Eladio Fernández Diéguez que decía lo siguiente:

“Muy señor nuestro. Con el simbólico y equitativo título que encabeza estas líneas, un grupo de honrados ciudadanos venimos realizando los trabajos necesarios para llevar a cabo la organización de una sociedad de inquilinos en esta localidad. Los motivos que nos animan a tal decisión bien conocidos son de todos los que tenemos que pagar habitación. Así pues, para conocimiento de los numerosos lectores del diario de su digna dirección, le suplicamos la inserción en las columnas de El Correo Gallego de algunos artículos del proyecto de reglamento”.

El carácter obrero, un matiz

Solo vamos a citar el segundo, que viene a justificar el anuncio de esta nueva entidad, a la que, dicho sea de paso, no se le conoce recorrido a juzgar por el rastreo de los periódicos antiguos que hice al respecto.

Ese artículo segundo decía que esta colectividad “será escrupulosamente ajena a toda federación social, obrera y entidades, así políticas como religiosas, conservando rigurosamente su carácter de independencia. Firma el secretario de la comisión organizadora, Enrique Mascaró. Esta viene a ser como una reacción a la Sociedad de Inquilinos, dado que, como se deriva de las informaciones aquí recogidas, esta sociedad nace en el seno de las organizaciones obreras.

De las vicisitudes que la referida Sociedad de Inquilinos tuvo que ir superando da cuenta la nota informativa publicada el 20 de mayo de 1922 en El Correo Gallego:

“Llegó a Ferrol el inspector provincial de sanidad, don Rafael Fernández, a quien acompañaba el oficial del Gobierno Civil don Jesús Merelas para intervenir en la cuestión suscitada entre la Alcaldía y la Sociedad de Inquilinos sobre desalojo del bajo de la casa número 48 de la calle Galiano. Dichos señores, en unión del alcalde, señor Sánchez Calviño, inspector de Sanidad, señor Pérez Vidueiro y arquitecto, Sr. Ucha Piñeiro se constituyeron en la referida casa que fue reconocida sanitariamente por el señor Fernández Fernández conviniéndose en proceder a desalojar el bajo para llevar a cabo las reparaciones necesarias y dejarlo en las debidas condiciones higiénicas”. Esta acción se debió a la actuación de la Sociedad de Inquilinos de Ferrol, que llegó a cruzar duras acusaciones con el Ayuntamiento por no haber resuelto el problema, teniendo que mediar el Gobernador Civil de la provincia.

La regulación

En los periódicos de la época, febrero de 1929 se recoge de la “Gaceta”, antecesor del BOE, una real orden que trata de regular las sociedades de inquilinos. Dice lo siguiente:

“Se constituirán Cámaras Oficiales de Inquilinos en las poblaciones donde las haya o corresponda crear las de la propiedad urbana.

Las asociaciones acogidas al Real Decreto del 17 de octubre de 1927 e inscritas en el registro especial creado en este ministerio, se denominarán Cámaras Oficiales de Inquilinos.

Las asociaciones de inquilinos actualmente constituidas con arreglo a la ley que regula el decreto de asociación podrán adherirse a este régimen, supeditándose a él en absoluto y debiendo recordarlo así dentro de los 30 días siguientes a la publicación de esta Real Orden en la Gaceta de Madrid, acompañando los documentos determinados en la Real orden de 29 de octubre de 1927.

En las poblaciones donde no exista la sociedad de inquilinos constituida o no se recogiese la existente al régimen que establece esta Real Orden, se procederá a formar cámaras oficiales de inquilinos, si las hubiere o debiera haberlas de propiedad urbana, procediéndose para ello en armonía con lo establecido en la disposición transitoria segunda del Real Decreto de 6 de mayo de 1927”. Hasta aquí el texto legal de la citada R.O.

Muchas de estas asociaciones desaparecieron a raíz de la sublevación de los militares en el 1936 y consiguiente Guerra Civil. Actualmente, las asociaciones de inquilinos en España, como cualquier otra asociación, están reguladas por la Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del Derecho de Asociación.

  Publicado en el suplemento dominical Nordesía/Diario de Ferrol, 20-10-2024, bajo el título genérico de "Curiosidades ferrolanas", apartado de Historia.

 Recortes de prensa: El Correo Gallego

 

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