jueves, 16 de julio de 2020

Concepción Arenal criticó en el diario "La Iberia" a los eruditos de su tiempo que no valoraban el trabajo de los periodistas.

La Iberia era un diario madrileño fundado en 1854 por Pedro Calvo Asensio y dirigido después de la muerte de este por Práxedes Mateo Sagasta, futuro líder del Partido Liberal y siete veces presidente de Gobierno entre 1870 y 1902.
“La Iberia vivió una corta etapa de esplendor en 1885 y estimuló la vida periodística de aquellos años. Manuel Martínez Aguiar, español nacido y enriquecido en Cuba, compró a Sagasta la cabecera y pretendió realizar un periódico por encima de todos. Para conseguirlo instaló la redacción en un lujoso palacete del dentro de Madrid; contrató con altos sueldos a redactores, colaboradores y literatos y hasta adquirió caballos para que los ordenanzas no fueran a pie cuando hacían los recados. El proyecto fracasó. Martínez Aguiar se dedicó luego a la política y fue diputado a Cortes por Soria, entre 1886 y 1890”. (Juan Fermín Vilchez de Arribas, Historia gráfica de la prensa española 1758-1976)
En este periódico colaboraba, sin firma, la destacada penalista ferrolana Concepción Arenal, que atribuía un alto honor y dignidad al oficio de periodista, criticando categóricamente la indiferencia con que lo veía la sociedad de su tiempo. Aunque la distancia cronológica es mucha, no así algunas circunstancias que concurren.
Sólo cuatro meses después de haberse quedado viuda aparece en La Iberia, el 14 de mayo de 1857, sin firma como era habitual entonces, un artículo suyo que iba a gustar mucho entre el gremio, en tanto que suponía una cruda y triste descripción de esa nueva especie de hombre emergente: «El periodista». El artículo fue tan reproducido por otros periódicos que La Iberia decidió hacer justicia y desvelar el nombre de su autora:
«No sólo varios periódicos de Madrid sino también muchos de provincias, han copiado el notable artículo que publicamos poco tiempo hace con el título de El periodista. Llamamos la atención sobre esto con tanto más placer, cuanto que este artículo es debido a la pluma de una señora a quien apreciamos mucho por su talento y sus virtudes, la señora doña Concepción Arenal de Carrasco, viuda del señor don Fernando García Carrasco, colaborador de La Iberia, que falleció a principios de este año como anunciamos a su tiempo en nuestras columnas. Esta señora desde la muerte de su esposo nos ha favorecido con varios artículos de todos géneros, siempre meditados y siempre notables; uno de ellos ha sido el que ha dado ocasión a estas líneas que escribimos a riesgo de que ofendan a su modestia, para que sirvan de testimonio de nuestra gratitud, e impidan que quede oscurecido el nombre de una escritora tan digna de mención por su talento, su laboriosidad y sus conocimientos nada comunes. Estimaríamos de los periódicos que han copiado el artículo de El periodista que publicasen también estas líneas.» (La Iberia, diario liberal de la mañana, Madrid, martes 9 de junio de 1857, pág. 2, col. 1.)

“El periodista es una desdichada variedad del escritor”
El periodista -escribe doña Concha Arenal en el extenso artículo del que extraeré lo que considero más interesante-es una desdichada variedad del escritor; es en el mundo de la inteligencia el obrero condenado por su mala suerte a trabajos insalubres. Como tiene que trabajar todos los días, a todas horas, en todas las condiciones y sobre todas las materias, es preciso que sea superior a su obra, hasta el punto de no reconocerse a veces en ella.
En relación con los equilibrios que el profesional debe de observar señala: El periodista necesita comprender a los que valen más que él y hacerse comprender de los que valen menos.
Esto que describe a continuación tan gráficamente doy fe de que suele ocurrir. El periodista repite la triste prueba y pierde su más hermosa ilusión. Una noche medita profundamente y con ese recogimiento del que ha madurado una idea toma la pluma, pero la arroja al punto; en sus labios aparece una sonrisa amarga como la de un loco y dice ¿para qué? Este terrible para qué crece, crece, crece como una quemadura de fósforo, e invade hasta los últimos pliegues del corazón.
“El periodista ha de ser pobre porque el público necesita un periódico casi gratis”
Respecto a las exigencias del lector, Arenal continúa escribiendo que el periodista ha de ser pobre porque el público necesita un periódico casi gratis..
En otro momento la singular pensadora enfrenta con sabia ironía y acerada crítica los estatus de un escritor y un periodista.
¡Dichoso el que escribe un libro! Allí puede verter todo su pensamiento, sin que la necesidad bajo la forma de censura, de público, ni de partido, le imponga condiciones, sin que su inteligencia tenga otros límites que los que le señaló el Supremo Hacedor. ¿Hoy no es comprendido? Lo será mañana, despues de mañana o en el siglo que no ha empezado aún. Si su idea es fecunda puede depositarla confiado en los brazos del tiempo, que llevará a la posteridad el sagrado depósito. ¿Hoy está solo? En las generaciones venideras tendrá compañeros que le saludarán y le harán justicia. ¡Dichoso el que escribe un libro! Pero el que arroja sus ideas a ese abismo sin fondo que se llama periódico, para ese no hay posteridad.
Finalmente, precisa:
El periodista no tiene nombre, su individualidad se sacrifica a la idea; su yo se pierde en el ser colectivo; al hablar dice nosotros; es más y menos que un hombre ¿Cómo se llama? nadie lo sabe. ¿No basta que su pensamiento quede sepultado? ¡Oh! no basta todavía, es preciso que le vea descender a una tumba sin epitafio.
Literatos versus periodistas
Es importante añadir que a mediados del siglo XIX se registraba la aparición del periodista, predecesor del que vemos hoy, tomando el testigo de  sabios e ilustrados personajes que lo monopolizaron durante tiempo inmemorial. Estos contribuían a la mala reputación del nuevo rol de reportero que, argumentaban, no alcanzaba la estética y belleza linguística que ellos representaban. “Al periodista se le encasilló como un hombre de medianías profesionales, un advenedizo que deambula por tierras habitadas durante milenios por los sabios y doctos”, escribe Jorge Miguel Rodríguez analizando este fenómeno (“Rasgos de la figura del periodista en los primeros tratados de periodismo en España. Hacia una identidad profesional (1891-1912)”.

sábado, 16 de marzo de 2019

Hace un siglo, "otra" fuga sonada de un submarino alemán que reparaba en los astilleros ferrolanos y que acabó provocándose su hundimiento en el Segaño



Sesenta años antes de la fuga de Ferrol del buque ecologista R. Warrior en noviembre de 1980, es decir, hace un siglo (14-03-1919), se registraba otra “escapada” sonada con resultado de hundimiento protagonizada por un submarino alemán que había acudido a reparar a los astilleros locales e iba a ser incautado por los franceses.  Secuelas de la primera guerra mundial.
El caso es que el “U.G.48” salió, junto con otro de su mismo género pero de menor tonelaje de desplazamiento, el “U.B.23” en fase de pruebas. Este último regresó a puerto, pero el “U.G.48” emprendió una veloz huida. Según narra “La Voz de Galicia” pasó por delante del “Villa de Bilbao” saludando (en plan despiste) a su dotación y lo mismo hizo con otro buque surto en aguas de la bahía, el “Río de la plata”, pero el comandante de este se percató y le lanzó una granada que no llegó a su objetivo.
Al conocer las autoridades el hecho ordenaron que se hiciera a la mar el remolcador “Antelo” que salió en persecución de sumergible alemán. A todo esto, un cazatorpederos que regresaba de la vecina ciudad coruñesa se cruzó con el submarino, “que pasó por delante de ellos como una flecha”, virando rápidamente para seguir la estela del fugado hasta cruzarse por la proa para frenar la escapada. Esto sucedía a la altura del Segaño. En ese momento el submarino comenzó a hundirse y desapareció bajo las aguas en un santiamén. Las dotaciones del “Antelo” y el cazatorpederos creyeron que trataba de camuflarse, pero al poco tiempo vieron nadando a los marineros alemanes, procediendo a su detención.
Hasta aquí los datos de “La Voz de Galicia”. La información que aporta “El Correo Gallego” entra más en el detalle. Escribe el rotativo ferrolano que del torpedero que se cruzó por delante de la proa del submarino fugado salió un bote armado con el ingeniero naval Octaviano Martínez Barca y el tercera maquinista Nicasio Pita y de Ponte, quienes trataron de intimidar a los alemanes y sabiendo que habían abierto las válvulas de fondo trataron de obligarles a que las cerraran, pero el ingeniero del submarino dijo “que me maten, pero no lo haré. Además, ya es tarde”.
Precisa también “El Correo Gallego” que no solo actuó el remolcador “Antelo” sino que también lo hizo el “Toralla” con el ingeniero de la Armada Alfredo Cal, el capitán de fragata, Francisco de la Rocha y el alférez de navío Guillermo Arnáiz.
El periódico local opina que “ya decididos los alemanes a hundir el submarino en caso de que fueran apresados podían haber esperado 24 horas para hundirlo ante sus enemigos (buques franceses que acudían para recogerlos) evitando las responsabilidades a las autoridades que con tantas consideraciones les habían tratado”.
El “U.G.48” quedó hundido a la altura del semáforo del Segaño, a 30 metros de profundidad. En los días siguientes arribó un remolcador francés que incautó el otro submarino, el U.B.23. En el hotel Ideal Room sellaron  las habitaciones en las que se alojaban los mandos de los submarinos alemanes para requisar todo lo que de interés encontrasen.
No fue, pues, un caso único el del barco de Greenpeace, cuya fuga provocó un gran impacto mediático, pagando en esta ocasión las consecuencias el Capitán General de la Zona Marítima del Cantábrico, De la Guardia y Oya, que fue cesado.

jueves, 17 de enero de 2019

El poeta José Hierro, en el recuerdo

Los poetas Julia Uceda y José Hierro en Ferrol. Foto de Jorge Meis (2002)
Tengo al poeta madrileño José Hierro como hijo adoptivo de Ferrol, aunque realmente, en el mandato de Xaime Bello (BNG) (2002), le fue otorgada por la primera institución local la Insignia de Oro. Para el caso, tanto monta. Hierro acudió invariablemente durante más de veinte años, incluso “atado" visiblemente de algún "cable" cuando su salud se había quebrado, a formar parte del jurado del Premio Esquío, una actividad que en su día convirtió a Ferrol en referente internacional de la poesía, de la fiesta de la palabra.

martes, 8 de enero de 2019

La tradición del arroz con leche, más allá del siglo XIX y del clérigo ferrolano Fernández Varela

Foto de José Pardo en "La Voz de Galicia" (2017)

Por ir al rebufo de la actualidad, hoy me ocupo del postre ferrolano del arroz con leche, exaltado especialmente en el día del patrón de Ferrol, San Julián. Lo bueno es que se trata de un plato sabrosísimo, lo malo es que poco o nada se sabe de esta tradición. Se atribuye a una iniciativa del clérigo ilustrado, un preclaro intelectual ferrolano del siglo XIX, Manuel Fernández Varela, una personalidad generalmente desconocida, pero ahí se queda la historia, nunca mejor dicho.

Un servidor buscó y rebuscó en la prensa de la época alguna pista que aportara algo más de lo poco o casi nada que ya sabemos, empero inútil ha sido la labor. No obstante, en este ir y venir por las hemerotecas hallé un apunte que rompería con la creencia de que la costumbre de tomar este albo y dulzón postre se sitúa en el mencionado siglo XIX.  En El Correo Gallego de 7 de enero de 1917 Pedro Fraga de Porto escribe, refiriéndose al año 1762 (quédese el lector o lectora con este año en el que todavía no había nacido Fernández Varela)
…se acostaron (los ferrolanos) aquella noche pensando en la fiesta del santo patrono. Irían a la iglesia parroquial y comerían el inevitable arroz con leche al terminar la función solemne…pero nuestros antepasados al dirigirse al templo se encontraron con que la fachada se había venido abajo".
Manuel Fernández Varela
La referencia viene dada por la sorpresa que se llevaron los fieles ante el derrumbe de la iglesia, si bien nos queda claro en su redacción que esto del arroz con leche hay que situarlo con anterioridad al siglo XIX como parece confirmarlo el propio rotativo ferrolano de fecha 9 de enero de 1879 en el que se lee "Desde tiempo inmemorial la fiesta del patrón se solemniza con una función religiosa, dos o tres bailes organizados por sociedades de recreo y en el seno del hogar con el tradicional arroz con leche".

Esta teoría echa abajo la creencia de que el delicioso postre pudo haber sido una idea del sacerdote, Comisario General de Cruzada, miembro de la academia de la Historia, mecenas y filántropo, protector de artistas y literatos, Manuel Fernández Varela, que nació diez años más tarde de 1762, como queda escrito más arriba. Tal vez porque disfrutaba y compartía entre lo más granado de la sociedad madrileña de una buena mesa, haya sobrevenido la ¿errónea? creencia de que a él se debía la implantación del tradicional plato de arroz con leche.


martes, 18 de diciembre de 2018

Crónicas decimonónicas: Los "aguerridos" hijos del Capitán General José de Carranza, a bastonazos con el director de "El Correo Gallego"



En octubre de 1895, El Correo Gallego daba cuenta de un mitin -organizado por la Junta de Defensa, creada para oponerse al traslado del buque "Infanta Teresa" a los astilleros vascos para reparar, decisión que para los ferrolanos fue considerada una afrenta muy grave-  y la reseña terminaba así:
"Una patrulla de soldados de Infantería y dos guardias civiles rondaban innecesariamente por los alrededores de palacio".
Tal apostilla disgustó a algunos marinos y dio lugar a que se liaran a bastonazos un militar, hijo del Capitán General José de Carranza - marino este nacido en Nerja (Málaga) y padre del que fue alcalde y gobernador civil de Cádiz- y el director del rotativo ferrolano que actuó en defensa propia.

El relato de los hechos, según el propio periódico es el que sigue:
"A las siete y media de la noche (día 10) cuando terminada la labor para el número de hoy estaba nuestro querido director D. Ceferino Doce Punín departiendo en esta Redacción con los Sres. Becerra Armesto, González Cal y Abizanda, presentóse visiblemente agitado D. Juan Carranza, hijo del Capitan General del Departamento, y manifestó dirigiéndose al Sr. Abizanda que lo noticiado en el último de los dos párrafos transcritos era inexacto.-¿Quién es el autor de eso?-preguntó
-Yo-respondióle seguidamente el señor Doce". 

Y sin que otra palabra mediara, Carranza levantó un bastón de que venía provisto, descargándolo sobre el director, quien a su vez, echando mano de uno de los bastones que allí cerca había, "respondió a la agresión con la agresión y a los dicterios y calificativos mortificantes, con el lenguaje que era propio del caso". Intervinieron pacíficamente los tres señores que presenciaban el suceso y el agresor retiróse pocos momentos después.

Interviene el otro hijo: "vengan uno a uno cuantos quieran"

No había transcurrido diez minutos, cuando descompuesto y a gritos apareció en la calle Real, a poca distancia de El Correo Gallego, otro de los hijos del capitan general Carranza, llamado José Ignacio. "En actitud provocativa -prosigue la narración del periódico ferrolano- plantóse en medio de la calle diciendo a voz en cuello que nadie era más valiente que él, que todos eran unos cobardes y que con todos se atrevía y a todos desafiaba. "Vengan uno a uno cuantos quieran", dijo lanzando el reto. Formose un grupo y algunas personas contestaron con silbidos mientras que el teniente coronel de Infantería de Marina José Sancho y otros amigos del Sr. Carranza aconsejáronle que se retirase y en efecto lleváronlo consigo.


"Muchas, pero muchísimas personas de todas clases y condiciones, correligionarios unos y otros eternamente nuestros rivales en política, apresuránronse a venir a esta redacción testimoniándonos un interés que con el alma estimamos y agradecemos. Se hizo necesario que cerráramos la puerta para evitar mayor aglomeración de gente que la que la capacidad del local permitía. Uno de los que prontamente se acercaron a nosotros, expresándonos su pesar por lo que ocurriera, es el Sr. D. Manuel de Cal y Vicente, a cuyas demostraciones de compañerismo considerándonos obligados.
Nuestro director resultó con una ligera contusión en una mano".

El Correo Gallego añade unas líneas editorialistas muy  mesuradas y conciliadoras. "No habremos de ser nosotros viento que atice la hoguera ni corriente que desborde las pasiones, con inmenso esfuerzo contenidas hasta hoy". Precisaba, asimismo, que por su parte no había el menor sentimiento de desafecto hacia la Marina. "Con la suerte de la Marina corren ligados nuestros destinos, en su prosperidad fiamos la propia, en sus personalidades, los ferrolanos tenemos identificaciones de la sangre y de la amistad. Por la Marina y con la Marina siempre ha vivido el Ferrol en santa paz y perseverará siempre en que se mantenga".

Ambiente crispado

Este incidente se daba en un contexto de crispación en la ciudad cuando se dice "la difícil y peligrosa situación porque en estos momentos pasamos no ha sido creada ni por la prensa, ni por el pueblo; ambos han procedido en estos últimos días con sensatez y cordura dignas de aplauso". 

Agrega "anoche mismo, el hecho inexplicable de que se buscara para prenderle al jefe del socialismo local, dio margen a tumultos, que llegaron a dejar temer que aconteciera algo desagradable". Y seguidamente cuenta el episodio
"…en momentos que el señor Fernández se paseaba por la calle Real, acompañado por varios amigos, se acercó a él un capitán con varios soldados y le dio la orden de que lo siguiera. Obedeció el Sr. Pedrosa y al llegar cerca de la casa que habita el exalcalde dimisionario, entró allí de donde salió más tarde para dirigirse al Centro Obrero en cuyo local esperaban gran número de individuos que comulgan en las mismas ideas del señor Pedrosa. 
Al conocer lo sucedido, los ánimos se caldearon en grado superlativo y un grupo de unas 200 personas, armadas de palos, salieron en dirección de la calle Real, siguieron con rumbo a la Capitanía General, pero obedeciendo  a las atentas indicaciones de la Guardia Civil y de personas respetables se disolvieron sin que ocurriera nada desagradable. Esta mañana parece que volvió a buscarse con insistencia al jefe de los socialistas, este se negó a dejar entrar en su domicilio a los que le querían prender y parece que intervino el Juzgado y cesaron las "buscas".


lunes, 26 de noviembre de 2018

El poeta Luis Sipos (1845-1879) fue ferrolano de nacimiento hasta el año 1946 en que Leal Insua prueba que vino al mundo en Viveiro


Recorte de "La Noche"
Recientemente iba a colgar de mi página de facebook un "tal día como hoy del año 1879"  alusivo al fallecimiento en Madrid del poeta ¿ferrolano? Luis Sipos. Pero se me ocurrió, práctica que procuro que sea habitual, introducirme en los "almacenes" (hemerotecas) de periódicos antiguos para contrastar y he aquí que surge, como también suele suceder,  la sorpresa. Francisco Leal Insua, escritor y periodista viveirense (1910-1997) rebate la tesis del poeta, historiador y cronista de Neda, Antonio Vázquez Rey (1915-1986) y del escritor polígrafo ribadense Gamallo Fierros, (1914-2000) quienes aseguran que es ferrolano de nacimiento. Leal Insua desmonta la teoría de estos y trata de probar con una partida de bautismo que Luis Sipos es nacido en Viveiro. Parece quedar claro que Luis Sipos fue ferrolano durante el siglo XIX y parte del XX hasta que en los años cuarenta Leal Insua deshace el entuerto. Desmenucemos un poco este "simpático" asunto.


Empecemos por reproducir el obituario de El Correo Gallego, 30-07-1880, que se publica ocho meses después de su fallecimiento en Madrid (22 de noviembre de 1879) y dice textualmente:
"Recientemente falleció en Madrid el poeta hijo de este pueblo Don Luis Sipos. Agradeceríamos mucho los datos biográficos que nos proporcionasen sobre este escritor así como cualquier noticia referente a sus trabajos literarios y en gracia del objeto que nos mueve a hacer esta súplica, rogamos a nuestros lectores que la atienden y nos ayuden a sacar del olvido el nombre de ese convecino nuestro".  Sorprende, además de la tardanza en enterarse del óbito de Sipos,  que el propio periódico local no tenga datos de este personaje al que se le atribuye ser hijo de Ferrol.

Más aquí en el tiempo, Raimundo García Domínguez, más conocido como "Borobó", pseudónimo con el que firmaba en La Noche en los años cuarenta, al abordar el perfil del prosista José Pla dice "es un excelente prosista nacido en Vivero, en la villa de Pastor Díaz, fértil como ninguna en poetas aun sin incluir al misterioso Luis Sipos, que hizo andar de cabeza a Antonciño (sic) Vázquez Rey, Dionisio Gamallo Fierros y Francisco Leal Insua, poetas los tres, eruditos los tres y no todos vivarienses".
¿A qué venía esta ironía de Borobó?

No era la primera vez que este columnista se refería con cierto tono de guasa al cronista de Neda (volveré sobre esto en otro momento) y el "misterioso Sipos" precisando que Vázquez Rey había seguido las huellas del poeta "a través de las cuentas de un sastre de Vivero" y hace referencia a lo aparecido en la publicación Finisterre, número 26, de marzo de 1946 con la firma de aquel. Fui, entonces al "Finisterre" y esto es lo que me encontré del puño y letra del aludido. Transcribo:

"De su vida apenas si conozco algo" (Vázquez Rey)

"De su vida, apenas si conozco algo. Unos (Castro López, 1891) lo tienen por hijo de Ferrol. Otros (Pérez Labarta, 1934) lo tienen por hijo de Vivero. Ignoro en qué año ha nacido. Pero he recogido una información oral la cual dice que Sipos fue hijo de un cónsul inglés que estaba en La Coruña cuando la venida de Wellington.
En 1860 publicó en Barcelona una corona poética: "A la toma de Tetúan".
En octubre de 1867 está en Vivero. Sé este detalle porque en la entonces todavía villa del Landro fecha don Luis una poesía titulada y dedicada " A unas adolescentes", poesía que publicó en el Almanaque que, en Lugo, editaba e imprimía Soto Freyre: me refiero -matiza el firmante- al dedicado al año 1868. También colaboraba en El Bazar y en La Ilustración Española y Americana en la que da al público, en el número 37, correspondiente al 1.º de octubre de 1872 "El pomo de esencias".
He aquí este poemita (sic):

"Un rico pomo de esmaltada china
ayer te vi arrojar del tocador,
al encontrar la alhaja peregrina
vacía y sin olor.

Y tu paciencia al ver, me sonreía
pensando una verdad harto cruel:
que aquel lindo pomito, vida mía,
era tu imagen fiel".

Volviendo a don Luis Sipos he de añadir -continúa el relato de Vázquez Rey- que hacia 1918 se publicaron en el Heraldo de Vivero sus versos. Esto y el haber vivido el poeta en la antigua villa del Landro antes y después de 1867 fueron quizás la causa de que se le tomase por vivariense. De varios libros que he consultado y en los cuales creí encontrar su nombre salí defraudado."

Hasta aquí  parte de lo que firmó el cronista oficial de Neda sobre Sipos en Finisterre. Lo que no reproduzco es aquello que, a mi modo de ver, carece de un mínimo interés, teniendo en cuenta que tampoco lo que le recojo desvela datos que diluciden el origen de Luis Sipos.

Por su lado, el propio Gamallo Fierros en El Correo Gallego del 03-04-1946 estudia, asimismo, la personalidad del enigmático poeta, en el que advierte, salvando distancias, influencias de Campoamor y Bécquer y sostiene, como el cronista de Neda, que Sipos nació en Ferrol en 1836, aunque reconoce que después de haber consultado a curas de Ferrol y Viveiro y revolver en balumbas de papeles amarillentos en las sacristías, ningún documento encontró que desvelase definitivamente el dichoso y reiterado "misterio".

El desmentido de Leal Insua

Y vamos al gol que les mete por la escuadra (permítaseme el símil futbolístico) Leal Insua al transcribir la partida de nacimiento de Sipos para demostrar que este había nacido en Viveiro.  
"En cuatro de diciembre de 1845 (se cae abajo el año 1836 como año de nacimiento) yo Don José Martínez Granja cura ecónomo de la parroquia de Santiago de la villa de Vivero en la iglesia parroquial bauticé solemnemente un niño que nació a las doce del día antecedente hijo de legítimo matrimonio de Don Pedro Sipos González natural de la parroquia de Santa Cruz de la ciudad de Rioseco y su mujer Doña Carlota Ignacia Magiac,  natural de la de San Jorge de la Coruña… Púsele nombre Luis Francisco Xavier…"
"¿Está o no aclarado el misterio que alegremente se intentaba crear en torno a la figura de Luis Sipos"?  se pregunta Leal Insua.

Para terminar y por dar algún dato acerca del talento del tal Sipos, Francisco Leal reproduce la siguiente cita: "El Padre Blanco García dice en "La literatura española en el siglo XIX, tomo 2, páginas 88 y 89 que el poeta gallego Luis Sipos, aceptando siempre la sobriedad de formas, característica en los imitadores de Haine, aspiró a combinar la melosa dulzura de los cantares apasionados con el desenfado satírico a veces tan inocente como en "El pomo de esencias", el "poemita", que dice Vázquez Rey más arriba.

martes, 13 de noviembre de 2018

"PRÓSPER", UN INGENIOSO HUMORISTA DE PRINCIPIOS DEL SIGLO PASADO




"Prósper"
Había oído hablar del humorista "Prósper", sabía que era un cómico que actuaba en algunas representaciones en el teatro Jofre y también al aire libre a principios de siglo pasado. Pero pocos más datos tenía, además, eso sí, de poseer una foto que creo que me llegó a través del archivo gráfico de "Ferrol Diario".

Pero, como casi siempre, el hallazgo surgió de la hemeroteca, en este caso de "El Correo Gallego", periódico local en aquella época. Leo lo siguiente:  "En el Hospital de Marina falleció ayer (era el 27 de febrero de 1931) D. Bernardino Pérez González, primer maestro de la Base Naval de la Graña… era un hombre popularísimo, deja el recuerdo de toda una época que se fue y cuyas figuras principales van desapareciendo dejando tan sólo un recuerdo que será imborrable… con toda amistad y el mayor cariño se le conocía por "Prósper" en todo el pueblo… sonriente saludaba a todo mundo… era un hombre de ingenio extraordinario, humorista en toda la extensión de la palabra".

Véase como descubrí que "Prósper" era una especie de alias, tal vez sobrevenido de un payaso que a finales del siglo XIX actuaba en Ferrol (Teatro-Circo) en una compañía de espectáculos. He tratado de seguir su trayectoria a través de la citada cabecera periodística y en sus páginas he comprobado que este humorista acostumbraba salir a la calle sobre todo en las fechas del Carnaval, muchas veces seguido por "un inmenso gentío" como adjetiva "El Correo Gallego". Leo en algunos sueltos: "en las primeras horas de la noche del próximo sábado saldrá el cupletista ferrolano "Prósper".  En otra nota se dice que "el popular "Prósper", que todos los años por esta época recorre las calles, saldrá la noche de mañana cantando cuplés políticos, todos de mucha "miga" . En otro suelto del 20 de febrero de 1909 se lee "a las ocho de la noche de hoy se exhibirá en la calle real el cupletista ferrolano "Prósper", que cantará graciosos cuplés de actualidad y una marcha inglesa". Respecto a sus actuaciones en revistas cómicas celebradas en el teatro Jofre, se pueden citar "El cinematógrafo" y "El ministro en Ferrol", entre otras.

 De este querido y admirado personaje encuentro una cita en el ciclo de conferencias "Ferrol su historia y sus gentes" impartido en los años 1985-86 bajo el patrocinio del Aula de Cultura de Caixa Galicia, en el que se abordó el perfil sociológico de la comunidad ferrolana desde distintos puntos de vista. El profesor Javier Rodríguez García, que debajo de su nombre ponía "Universidad de Amboage" disertó bajo el título de "Chonis, chachis y chonacas".  El disertante se expresa de la siguiente manera: "se dice que "Prosper" se disfrazó de mago o astrólogo y se plantó en Amboage con una especie de catalejo. Unos dicen que fue durante un eclipse, otros, al paso del cometa Halley. Unos dicen que no se veía nada por el catalejo y "Prósper" cobraba, sin embargo, cinco céntimos. Un mirón se quejó y "Prósper" le replicó
- Y por cinco céntimos ¿qué querías ver?
Otros dicen que dentro del catalejo había un cartel que rezaba: "calla no digas nada y que pague el siguiente". El caso fue, concluye Rodríguez García, que todo el mundo se callaba para fastidiar al que venía detrás.
Bernardino Pérez González, alias "Prósper", falleció cuando contaba 64 años de edad.