miércoles, 4 de febrero de 2015

120 años después: Ferrol en estado de sitio, en lucha por la reparación del buque "Infanta María Teresa"

(Del libro "La Construcción Naval Militar Española (1730-1980), de
M. Ramírez Gabarrús, editado por la Empresa Nacional Bazán)
La Junta de Defensa encerrada
Las crisis en el sector de la construcción naval han sido cíclicas desde el propio nacimiento de los astilleros, como cíclicas han sido las movilizaciones sociales en demanda de trabajo. Así como en innumerables ocasiones se reivindicaba cartera de pedidos, es decir, que la Marina encargase barcos, hubo también una ocasión (1895) en la que se registró una sonora protesta porque el área de reparaciones, en donde se estaba armando el buque "Infanta María Teresa", se quedaba a dos velas por la decisión del Gobierno de trasladar el buque de Ferrol a Bilbao. La secuencia de los hechos es la siguiente: el "Infanta María Teresa" había sido construido en Bilbao y de allí se vino para ser armado en Ferrol. En una de sus salidas a la mar, cuando este realizaba unas pruebas de su artillería, rozó con el fondo en unas piedras originando averías graves. Entonces, el Ejecutivo central decidió que fuese trasladado a los astilleros vascos para su reparación, lo que dio lugar al espectacular conflicto.  Ocurrió hace 120 años. Se cumplirán exactamente en el mes de septiembre del año en curso. La "movida" fue de tal calibre que dimitieron todos los concejales, se constituyó una Junta de Defensa y se declaró el estado de sitio en la ciudad. Se suspendieron los festejos de Amboage y los balcones y galerías aparecieron con frontales y lazos negros, "espontánea manifestación de protesta", escribía el Cronista Oficial de la Ciudad, Ricardo Nores Castro, rememorando el grave incidente.
            El gobernador civil hacía esfuerzos por nombrar una nueva Corporación encontrando unánime negativa en todas aquellas personas a quienes proponía los cargos de alcalde o concejal. El general Sánchez Bregua escribía al ministro de Marina, José María Beránger defendiendo la causa ferrolana y advirtiéndole del daño que se causaba a la industria y al comercio locales y apuntaba a los agravios que se venían cometiendo con Ferrol "víctima de modificaciones de tarifas favorables tan solo a otros puertos del Cantábrico". De ahí que, según cuentan las crónicas, este episodio fue simplemente el chispazo de un gran descontento que sufría la sociedad ferrolana al considerar que desde hacía algún tiempo se venían aplicando decisiones con las que se pretendía relevar la hegemonía de los astilleros ferrolanos para beneficiar a los del Nervión. "Es ya tradicional el injustificado menosprecio que se tiene respecto al Arsenal de El Ferrol -el mejor de Europa- preferido constantemente por los Gobiernos", subrayaba la prensa del momento.


Multas y detención

El caso es que con la Corporación dimitada y sin posibilidad de renovarla por la actitud solidaria de la ciudadanía, el protagonismo residía en la Junta de Defensa, que fue multada y detenida, momento en que aprovecharon las autoridades oficiales para crear una segunda y hasta una tercera por si fallaba la segunda. Tanta desconfianza existía. Los miembros de la misma pasaron a ocupar locales de las escuelas instaladas en el piso primero de la llamada "Casa de los Arcos", en el muelle de Curuxeiras, en la calle que luego pasó a denominarse "30 de agosto" en honor de aquellos personajes detenidos, y posteriormente calle de "La Marina", edificio conocido luego como "Palacio de la Dignidad". Los detenidos eran visitados y agasajados por el vecindario. "Don Pastor Nieto recibió una caja de botellas de Jerez y otra de tabacos habanos; don Luís Rey, chocolatería "El Heraldo de Ferrol", veinticinco libras de chocolate; don Francisco Rodríguez, 160 litros de vino; don Jacinto Lacaci, un jergón metálico para cada detenido y la compañía suministradora del alumbrado eléctrico, una amplia iluminación en el interior del piso-prisión", narra Ricardo Nores.
            El estado de sitio se declaró el 9 de septiembre y duró hasta el día 27, una vez vuelta a la normalidad la población. Hubo mítines en Ferrol y A Coruña, entrevistas en Madrid con Cánovas del Castillo, de quien salió la promesa de construir el ferrocarril Betanzos-Ferrol y ¿qué era de la Junta de Defensa? Recibió la visita del político gallego, Maximiliano Linares Rivas que les ofreció quince mil duros para que los depositaran como fianza y pudieran acogerse a la libertad provisional, pero los ilustres detenidos, agradeciendo el gesto, no aceptaron su aportación económica, ya que era decisión firme no salir en libertad bajo fianza. A los pocos días, el 5 de octubre, la Sala de lo Criminal de la Audiencia coruñesa acordó el sobreseimiento libre del proceso y dispuso el alzamiento del embargo practicado en los bienes de los detenidos. En suma, Ferrol se quedó sin la reparación del "Infanta María Teresa", pero recibió el encargo de doce calderas para el acorazado Pelayo y no faltó en un largo espacio de años trabajo en sus arsenales, junto con la promesa de Cánovas sobre el ff.cc. Betanzos-Ferrol.

El pulso de la prensa local

En el curso de los acontecimientos se produjeron algunas "trifulcas" entre la prensa local y la de Madrid y Bilbao. Los periodistas ferrolanos se quejaban del tratamiento que daban a los episodios los de la capital de España y estos contraatacaban de esta guisa "Claro es que nadie mejor que los diarios del Ferrol pueden hacer una campaña en pro de los intereses de aquella capital y solo ellos están llamados a llevar la iniciativa en estos asuntos, pero no duden nuestros colegas que aquí (Madrid) el que más y el que menos siempre está al lado de la razón y de la justicia y en esta ocasión al lado de las pretensiones del pueblo ferrolano. Ahora bien -continúa el alegado de los informadores madrileños- si lo que se quiere es contravenir las leyes fundamentales de la nación, hacer de una cuestión de interés general algo así como campaña de caciques y regionalismo o defender apasionadamente mal interpretada la lucha entre astilleros... esto es fácil no se haga eco la prensa madrileña, ajena a esas diferencias entre provincias hermanas y mucha más distantes de las luchas políticas del caciquismo".

            A su vez los bilbaínos mediaban "Ha causado aquí alguna extrañeza que la prensa ferrolana nada diga acerca de las enormes averías que ha sufrido el Infanta María Teresa cuando se proponía entrar en el dique. Al principio díjose que las averías sufridas en el bajo de la ría no revestían importancia; pero aquí se sabe por noticias fidedignas que los grandes desperfectos los sufrió el acorazado a consecuencia de no habérsele tenido preparada la cama y que ahora los ferrolanos quieren ocultar y quitar al mismo tiempo importancia al suceso".

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